viernes 9 de octubre de 2009

Crónica del 57º Festival Internacional de Cine de San Sebastián III

Tercer día en Donostia. A primera hora tocó una de las sorpresas del festival: Yo, también. Sin ser una gran película resultó ser mucho mejor de lo que me podía esperar. De hecho, no esperaba mucho de esta cinta dirigida por dos noveles y sobre un tema con tantos peligros como es el sindrome de down. Pensaba que caerían en lo fácil y sin embargo, respetando lo delicado del tema, Álvaro Pastor y Antonio Naharro no sólo sobreviven el intento sino que sacan una película con un transfondo crítico, de veracidad, sin caer en esos lugares comunes que te conducen a la lágrima fácil. Con unas interpretaciones de gran nivel (recordemos que su dúo protagonista salieron de Donostia con la Concha de Plata a mejor interpretación masculina y femenina) consiguen que me crea la historia e incluso me interese por algunos de los asuntos que sacan a la palestra. Si es eso lo que pretendían, ¡enhorabuena! Quizá sobran algunas subtramas, algunas frases, algunas situaciones, pero se les perdona si se valora la película en su globalidad.

Por la tarde nos acercamos a la otra película uruguaya a concurso: El cuarto de Leo. Para muchos fue inferior a Gigante pero a mi me dejó mejor sabor de boca. Tras su visionado piensas que le falta algo, quizás otro ritmo o quizás que no se quede a medias tintas entre una trama dramática y otra cómica que no terminan de cuajar bien la una con la otra. Correcta, sin más.


El día terminó aquí ya que tuvimos que prepararnos para la gala de la noche, en la que se le entregaba el premio Donostia a Sir Ian Mckellen. El acto fue emotivo: se abrió con un gran discurso de Josep Maria Pou, seguido de un video que nos descubría a un actor más allá de Gandalf o Magneto (imprescindible ver cualquier film de Mckellen en versión original, (re)descubrirán a un grande). Cuando salió a recibir su premio los aplausos salían solos..
Cuarto día en Donostia. Madrugué para ver una película con polémica: La mujer sin piano, de Javier Rebollo. Mientras algunos le abucheaban cuando recogía su premio a la mejor dirección yo me alegraba de que el festival se atreviese a premiar a alguien que no ha hecho una película dentro de los cánones. Rebollo ha firmado una película personal, dicho de otro modo, ha hecho lo que le ha salido de las pelotas y se enorgullece de ello. La mujer sin piano se acerca a lo que hace Jarmusch o lo que filma Kiarostami y puede resultar aburrido para aquellos que se acerquen con una mirada clásica al cine. La película cuenta como Rosa, una mujer madura y aburrida de la rutina (bien interpretada por Carmen Machi en un cambio de registro radical), se marcha de casa dejando a su marido en la cama para pasarse la noche dando tumbos, encontrándose con situaciones de lo más variopinto. Una vez más hay que dejarse llevar más por las sensaciones que por la narración. Aun así hay verosimilitud, hay lógica, hay mensaje... siempre y cuando se le busque. Sólo les daré un dato para que se hagan a la idea de la película que van a ver si se acercan a La mujer sin piano: este mes es portada de Cahiers du Cinèma.


La mayor decepción del festival llegó esa misma tarde con Los condenados, de Isaki Lacuesta. Un interesantísimo director forjado en el campo del documental (o del híbrido entre ficción-no ficción que tantos debates abre) presentó una película muy (muchísimo) por debajo de las espectativas que había creado. Es su primera incursión en el campo de la ficción pura y cuenta la historia de unos ex guerrilleros que buscan el cuerpo de un antiguo compañero enterrado en alguna parte de una mastodóntica selva. Sin localizar la acción en ninguna parte, Lacuesta deja que la historia ocurra en el lugar que nuestra imaginación (o nuestro corazón) quiera, conviriténdola así (quizás) en una historia más internacional y al gusto (o sentimientos) de cada uno. Pero pincha y hace aguas por todos lados. Igual que en otras películas ya comentadas, en Los Condenados están pasando muchas cosas sin que, al menos a primera vista, pase nada. Pero en ésta el intento se queda a la mitad y a un servidor no llegó a calarle demasiado hondo. Lo que me sorprendió fue escuchar los comentarios negativos de los críticos a la salida de la sala y después ver que ellos mismos le concenden el premio FIPRESCI. Un misterio...



Último día en Donostia. Tras preparar maletas y dejar a punto el coche para nuestra vuelta, nos acercamos a ver nuestra última película en el festival: The imaginarium of Dr. Parnassus. Necesito advertir que soy un seguidor de Terry Gilliam y me gusta casi todo lo que dirige antes de decir que ha firmado una nueva gran película. No nos equivoquemos: no es una obra maestra, pero es fiel a su estilo. Con un universo particular, abusando del fantástico (me encanta) cuenta la historia de como el Dr. Parnassus, un viejo que en su juventud pactó con el diablo por la vida eterna, recibe la visita del Rey del Averno (interpretado de forma magistral por Tom Waits) para reclamar su parte del trato. Casi todo lo que se puede decir de esta película se resume en que a quien le guste el universo Gilliam le gustará y a quien no, no le va a gustar nada. En ciertos momentos recuerda a Tim Burton, incluso con su oscuridad, pero no hay que olvidar que Brazil ya era oscura. Gilliam es un autor y su firma se nota. Además. alegra encontrarse con momentos cómicos cien por cien Monty Phyton y reir (y sonreir) al tiempo que te das cuenta que la llama de su absurdo humor inglés sigue activa. Teniendo en cuenta las dificultades con las que la película se llevó a cabo (Heath Ledger murió en medio del rodaje), Gilliam ha aprobado con nota y ha contado la historia sustituyendo su personaje protagonista por cuatro caras distintas (Johnny Depp, Jude Low y Collin Farrell) que se infiltran dentro del metraje de forma justificadísima y sin que parezca un pegote en el guión.



Y aquí finalizó para mi la 57ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián esperando poder volver algún día y disfrutar del cine (y su ambiente) que la ciudad vasca recoge durante toda la semana. Inolvidable.

3 comentarios:

Friki hasta la muerte dijo...

Muy buenas cronicas, espero estar al nivel con mis aportaciones desde el Festival Internacional de Pusan. Me he quedado con ganas de ver a la ganadora de San Sebastian, The city of life and death, ya que un dia antes ya estaban las localidades agotadas. Seria una gozada poder vivir de viajar por el mundo viendo cine y conociendo personas interesantes, no?

Gort dijo...

Eso es una utopía. Pero si, no estaría nada mal.

Wacca Films dijo...

Indudablemente una crónica fantástica, tanto para los que no pueden ser participes de un festival como el de San Sebastian, como para los que si pudimos. Hasta estoy comenzando a coincidir con vos, con respecto a la película de "La mujer sin piano" día a día gana puntos. Espero volver a compartir junto a ti más jornadas festivaleras!!!