lunes 19 de julio de 2010

Obras maestras imperfectas

Hoy he podido disfrutar de Testigo de Cargo (Witness for the prosecution, 1957) de Billy Wilder y, tras pararme a pensar sobre ella, me he dado cuenta de que su guión tiene más agujeros que un queso gruyere. Sin embargo, hay algo en ella que me ha atrapado, me ha fascinado, me ha emocionado y la ha metido instantáneamente en mi lista de películas favoritas.


Después de esto me he parado a reflexionar y me he dado cuenta que todas las grandes obras maestras del cine tienen esos agujeros y sin embargo no pierden su etiqueta.

Al contrario de lo que se podría pensar, defender pese a sus errores a Wells, a Ford, a Wilder, a Hitchcock y a otros tantos no es un acto de esnobismo si no rendirse a la evidencia. Son los verdaderos maestros, los papás del maldito séptimo arte.


¿Qué más dan las inverosimilitudes de Testigo de Cargo? ¿Qué importa el arranque de Ciudadano Kane? ¿Y el testimonio del esmerado personaje de Henry Fonda en Doce hombres sin piedad o algunos giros de Alfred Hitchcock?

En todas y cada una de las películas que he nombrado, y otras tantas que me faltan, se respira verdadero cine. Se respira un aroma del que hoy es muy difícil disfrutar. Su fluidez, sus personajes, sus diálogos, sus interpretaciones, su dirección, su esencia. Son películas con alma. Son películas que pueden llegar a pecar de inocentes pero tienen algo que hoy no se encuentra.

Son películas para románticos, si quieren, ¿pero no es el cine un acto de amor?

Disculpad, me ha salido la vena sensible.

2 comentarios:

Rubén Hornillo dijo...

una película no puede ser nunca perfecta por el simple hecho de que los espectadores no somos perfectos. Lo que yo valoro para calificar a una película de obra maestra es cómo me ha hecho sentir durante todo el metraje. ¿Me he aburrido o me ha provocado emociones?

el hombrecillo documentado dijo...

... y no te olvides de 'El Sueño Eterno', imposible de entender la primera vez, bueno, y la segunda y casi la tercera.

También es curioso las grandes obras que fueron un desastre en el rodaje y luego salieron maravillosas: Lo que el viento se llevó, Casablanca o Apocalipsis Now

Todo esto creo que confirma que el cine es un trabajo de muchos y donde intervienen muchas facetas artísticas: interpretación, guión, dirección, montaje, escenografía, musica...Y las grandes películas, quizás no son las mejores en un apartado, pero sí en el cómputo general.