
Desde hace unos años Disney-Pixar ha convertido en un ritual el acercamiento en masa hasta las salas de cine en los calurosos meses de verano para poder disfrutar del último de sus vástagos. Tras el arrollador éxito de la tercera parte de Toy Story, han probado suerte con Cars 2 y ya anuncian para el verano que viene una secuela (precuela, según he leído) de Monstruos S.A.
Parece que a la compañía se le agotan las ideas después de estrenar un buen puñado de obras maestras en los últimos años (Buscando a Nemo, Monstruos S.A., Ratatouille, Wall-E, Up!) y tiene que echar mano de sus grandes éxitos para poder sacar nuevos productos. Y es que, aunque la jugada de Toy Story 3 la superó con muy buena nota (yo también la incluiría dentro de esa lista de obras maestras), en Cars 2 deja de lado lo mejor de sí y nos ofrece un espectáculo que, si bien es entretenido, no logra siquiera acercarse al nivel que nos tiene acostumbrados.
Seamos francos. El material de partida, el universo Cars, ya no era de primera clase y si su predecesora ya era un tanto sosa y menos ingeniosa de lo habitual, Cars 2 peca exactamente de lo mismo. No hay que olvidar que, además, algunos de sus personajes (sobre todo Mate) ya han sido explotados en una larga serie de insulsos cortometrajes. Pero, cuando parecía que el fruto no podía dar más de sí, Pixar obra con inteligencia y salva la película del desastre presentándose más como un spin-off que no como una secuela propiamente dicha.
El poco carismático Rayo McQueen cede su protagonismo al descerebrado Mate (demasiado Mate, para mi gusto) y a una serie de nuevos personajes mucho más interesantes que los originales y logran elevar esta poco prometedora segunda parte hasta el nivel de entretenida. Poco hubiese importado si en vez de ver los ya conocidos cars transmutados en agentes secretos hubiesen creado nuevos personajes para narrar esta animada acción a lo James Bond. De hecho, Pixar consigue incluso que Cars 2 funcione como película de la saga 007 mejor que algunas de las películas oficiales de la propia saga (mejor que cualquiera de las de Pierce Brosnan, sin lugar a dudas ).
Pixar no llega a decepcionar pero rompe el ritmo al que nos tenía acostumbrados. No lo tomaremos en serio si siguen entreteniéndonos y dándonos esas joyas que nos han venido dando año tras año. Waiting for the next.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada